Victoria Hernández, integrante de Comida No Bombas Querétaro, señaló que es abrumador pensar en el desperdicio de comida mientras muchas personas padecen hambre.
“Nunca sobra comida, creo que es una acción que puede ser como una semilla. Siempre se nos responde con mucho corazón a lo que hacemos, y es muy potente para nosotros poder recibir lo mismo que entregamos. Aunque algunas personas lo ven como algo absurdo porque no resuelve un problema de inmediato, sabemos que nuestra finalidad no es resolver estructuras de la sociedad, sino fomentar el apoyo mutuo y hacer algo con lo que tenemos a nuestro alcance.”
Hernández explicó que sería ideal que existieran tanto acciones ciudadanas como estatales para abordar el problema del desperdicio alimentario. Sin embargo, desde la postura anarquista del colectivo, priorizan la solidaridad, el apoyo mutuo y la acción directa, entendida como la realización autoorganizada de iniciativas individuales o grupales enfocadas en generar respuestas concretas a situaciones específicas.
La integrante de Comida No Bombas también resaltó la importancia de la sustentabilidad en la alimentación, no solo en la producción para compartir comida, sino también en la reflexión sobre el consumo. “Algunos miembros del colectivo tienen experiencia en el cuidado de la tierra, y es algo que nos encantaría desarrollar pronto. Buscamos generar espacios donde más personas puedan sumarse, incluso si no les gusta cocinar, pero les interesa el cuidado de la tierra y compartir saberes desde otra perspectiva.”
Finalmente, Hernández lamentó que el desperdicio de comida sea una consecuencia del consumo y del poder adquisitivo. “Es absurdo que se tire comida mientras hay personas muriendo de hambre. Es un reflejo de políticas que no buscan solucionar este problema. Muchas veces se descarta un alimento solo porque tiene una mancha, cuando en realidad sigue siendo comestible. Es una lástima que todo eso termine desperdiciándose.”

















