Mientras los discursos oficiales hablan de crecimiento y modernidad, la realidad de miles es la precariedad. Los programas sociales van y vienen con nombres distintos, pero con la misma finalidad: dar paliativos que maquillan la crisis, sin cambiar el modelo que genera la exclusión.
No hay una estrategia de fondo, solo parches temporales que se esfuman con cada cambio de gobierno.