La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reiteró la condena de México a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, defendiendo la política exterior histórica de no intervención. Abordó la preocupación sobre un riesgo similar en México, calificándolo de muy improbable, y reafirmó el principio de responsabilidad compartida en la lucha contra el crimen organizado.1
I. Rechazo Absoluto a la Intervención en Venezuela
Sheinbaum subrayó que, más allá de cualquier postura ideológica, México nunca estará de acuerdo con el uso de la fuerza por parte de una potencia para llevarse a un presidente, ya que esto viola la soberanía nacional.
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Principio de Soberanía: “Es un asunto de soberanía del pueblo de Venezuela, como es de México. No puede aprobarse eso.”
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Política Exterior Mexicana: Reivindicó la política exterior de México, basada en:
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La no intervención.
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La solución pacífica de controversias.
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La proscripción de la amenaza y el uso de la fuerza.
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La igualdad jurídica de los Estados (sin importar su tamaño económico)
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II. Modelo Mexicano vs. Chavismo y Proceso de Maduro
La Mandataria abordó la comparación de la Cuarta Transformación (4T) con el chavismo y el proceso legal de Nicolás Maduro:
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Humanismo Mexicano: Rechazó la comparación con Venezuela, afirmando que el Humanismo Mexicano surge de la propia historia de México, sus luchas por las libertades, contra fraudes electorales y por los derechos sociales.
“Nuestro modelo está aquí. Defendemos la libertad de expresión, de reunión. Aquí no se detiene a nadie por sus ideas.”
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Juicio Justo para Maduro: Respecto a la declaración de “prisionero de guerra” de Maduro, Sheinbaum se limitó a señalar que, con independencia del sustento de las imputaciones, se requiere un juicio justo y celeridad en el proceso.
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Comunicación: Confirmó que aún no ha tenido comunicación con la presidenta venezolana en funciones, Delcy Rodríguez.
III. Evaluación del Riesgo de Intervención en México
Ante la insistencia de la prensa sobre el riesgo de una intervención estadounidense en territorio nacional (en el contexto de las declaraciones de Trump), Sheinbaum lo consideró una “posibilidad muy lejana.”
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Diálogo Institucional: Destacó la buena relación y el diálogo fluido entre las instituciones de seguridad de ambos países, mencionando a la Secretaría de Relaciones Exteriores (ahora nuevamente a cargo de Juan Ramón de la Fuente), el Departamento de Estado, y la SEDENA/SEMAR con el Comando Sur.
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Estrategia de Seguridad Nacional: Insistió en que la intervención “no serviría de nada” para erradicar la violencia o el tráfico de drogas. La estrategia mexicana se basa en dos ejes:
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Demostrar que el crimen “no es una opción de vida” (brindar esperanza y opciones de futuro).
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Cero impunidad.
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IV. Responsabilidad Compartida en el Narcotráfico
La presidenta reiteró que la cooperación debe basarse en la responsabilidad compartida, exigiendo más acciones del lado estadounidense:
| Responsabilidad Mexicana | Responsabilidad Estadounidense Reclamada |
| Combatir la delincuencia organizada en territorio nacional. | Mayor control y persecución de la venta ilegal de armas (ya que en México está prohibida). |
| Continuar la lucha contra la producción y el tráfico de drogas. | Perseguir a quienes distribuyen la droga en su territorio. |
| Atender las causas sociales del fenómeno. | Sancionar el lavado de dinero que ocurre en EE. UU. |
Sheinbaum concluyó criticando a la oposición mexicana que podría estar a favor de la intervención, advirtiendo que la experiencia venezolana muestra que la potencia extranjera “hizo a un lado” a la oposición local. Subrayó: “En México no necesitamos a nadie del exterior… la intervención no es opción, es la colaboración.”

















