El Proyecto Batán en Querétaro, la ambiciosa iniciativa para resolver la crisis hídrica, no solo se enfrenta a críticas técnicas y políticas, sino también a un intenso debate financiero. El modelo propuesto, una Asociación Público-Privada (APP), ha levantado serias preocupaciones sobre los costos a largo plazo y la dependencia del gobierno a una empresa privada. Sin embargo, un análisis detallado sugiere que Querétaro tiene la capacidad financiera para asumir el proyecto directamente, manteniendo el control y reduciendo el costo total.











